Plantilla original por Blogcrowds

Modificada por maga*

Supertú.


Un día me pidieron que fuera a dejar unos papeles bancarios a su casa. El miedo sería normal si no supiera de antemano que llegaré a una casa llena de monos, palmeras y cocodrilos, todos comandados por un Superman de poca monta.

Mi miedo se acrecentaba al saber que no tenía super-poderes, y lo único que podría provocarme era cansancio, dolor de cabeza y más preocupaciones. Más preocupaciones, nada más que eso. Pero Superhombre sólo volaba en fiebre y en alucinaciones.

Dejé los papeles en la mesita de noche, y escapé corriendo a la velocidad de la luz. Nadie más que yo podía tener super-poderes. Me hice invisible y volví a visitarlo todos los días. Le dejaba cigarros por si se le ocurría fumar. Aunque ambos sabíamos muy bien que no era recomendable. Hasta que un día, su amante, la Mujer Maravilla, llegó con una caja llena de quesos y me devolvió mi cajetilla de cigarros. Ella me hizo sentir culpable. No por los cigarros, si no por mi invisibilidad. Sólo veían mi humo consumirse. Pero él sabía muy bien que estuve siempre a su lado.

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