
Entonces entré a su departamento. Se veía tan diferente de la última vez que lo visitaba, pero había algo ahí que me causaba gracia. Su cuerpo, a medio vestir y con cicatrices de batallas pasadas, emitía rayos de colores acordes con un patrón que aún no puedo descifrar. La verdad es que parecía Buda de poca monta, pero de todas maneras me dijo lo que ambos teníamos que oír: Tienes que nivelarte para poder avanzar.
Etiquetas: Relatos
0 Comments:
Entrada más reciente Entrada antigua Página Principal
Subscribe to:
Comentarios de la entrada (Atom)
